• Abg. Agustín Ardizzone

Desventuras constituyendo una SAS


La constitución de una sociedad del tipo SAS es, teóricamente, un trámite que a través de la plataforma TAD (Trámites a Distancia) finaliza en 24 horas con la sociedad debidamente inscripta en el Registro Público y con su respectiva CUIT, lista para iniciar sus operaciones comerciales.

¿Suena lindo no? Yo intervine en una constitución que demoró casi 150 días, y esta es su historia:


Primera entrevista con el interesado, elección del tipo social y jurisdicción


Este relato empieza en enero de 2020, en una conversación de café con el entonces potencial socio, tratando temas que van desde la coyuntura general argentina, el marco jurídico societario y la viabilidad de un emprendimiento de las características particulares como las que el cliente requería. Dentro del abanico de tipos sociales disponibles, los candidatos eran dos: SRL o SAS, decantándose la elección por este último por ser más versátil, permitir la unipersonalidad, y fundamentalmente por garantizar un rápido inicio de operaciones para la nueva sociedad, o eso pensábamos. Respecto del domicilio, por las características propias del emprendimiento era indistinto, pero se decidió que esta sociedad lo tendría en la Ciudad de Buenos Aires. Luego de esta conversación, solo quedó pendiente la confirmación, el famoso “ok” final.


En los primeros días de marzo llegó esa confirmación, debía constituirse la sociedad. Inmediatamente apareció el primer inconveniente: la Resolución General 9/2020 dictada el 13/03/2020 por la Inspección General de Justicia, primera embestida -eventualmente habrían otras- de la nueva conducción de dicho organismo contra el tipo societario SAS. Conociéndose, por ser pública, la postura del nuevo Inspector General de Justicia el doctor Ricardo Augusto Nissen respecto de las SAS, y previéndose futuros inconvenientes en la Inspección General de Justicia; se optó por mudar de jurisdicción la sociedad hacia la Provincia de Buenos Aires, en la inteligencia de que la Dirección Provincial de Personas Jurídicas continuaría con el régimen normal de inscripción de SAS.


Plataforma TAD, suscripción del estatuto



Razón Social


Primer ingreso a la plataforma TAD de la Provincia de Buenos Aires para iniciar la carga de datos y aparece un nuevo inconveniente:


La constitución de una SAS a través de la plataforma TAD inicia con un formulario donde se completan campos que aluden al capital social, la utilización o no del estatuto modelo de la Dirección Provincial de Personas Jurídicas, la razón social y otros datos más.


Respecto de la razón social de la futura sociedad, una vez completado el campo, el sistema automáticamente efectúa un control de homonimia, y de ser una razón social disponible, marca un tilde verde a la derecha del campo. En nuestro caso particular, aquello no sucedía, aparecía una ventana informando un error que no era la indisponibilidad de la razón social pretendida, sino que era un error informático de la plataforma misma. Este error se producía con cualquier razón social que intentabamos.


Por dos días el sistema continuó mostrando esa ventana cuando cargabamos la razón social, siendo solucionado recién al tercer día. Esta vez sí, se pudo cargar la razón social y el tilde verde apareció a su derecha. La razón social estaba disponible. Paso 1 cumplido, pero ya veníamos demorados y empezaba a urgir el inicio de operaciones de la sociedad.


Suscripción estatuto


A la hora de definir como se practicaría la firma del estatuto teníamos dos opciones: firma ológrafa o digital. Como el accionista ya tenía tramitada su firma digital ante un Registro de la Propiedad Automotor, esta opción nos resultaba sumamente interesante porque se ahorrarían los gastos notariales de la certificación de firmas y certificación de reproducción digital que deben afrontarse en el caso de firmas ológrafas.


Ahora bien, resulta que la plataforma TAD de la Provincia de Buenos Aires no acepta como firma digital la que emiten los registros automotores, que es la llamada “firma digital remota”, que requiere de un celular con conexión a internet para firmar en vez de un token criptográfico; aceptando únicamente las firmas digitales que funcionan a través de ese token. Esta circunstancia es más que curiosa, dado que la firma digital remota, como bien lo dice su propio nombre, es firma digital y solamente difiere de la del token en su funcionamiento. Es más, la Inspección General de Justicia sí acepta la firma digital remota para la constitución de SAS.


Que el cliente adquiera un token y tramite otra firma digital, a pesar de ya disponer de firma digital remota, no parecía una opción conveniente por la demora que provocaría, así que se decidió ir por la vía notarial. Tras algunas idas y vueltas de los administradores titular y suplente designados y del accionista, eventualmente todos pudieron coordinarse e ir simultáneamente a firmar el estatuto de la SAS ante un escribano público para que este certifique sus firmas y luego lo digitalice.


Hete aquí un nuevo contratiempo: Por algún problema del sistema informático del Colegio de Escribanos que administra la firma digital de sus colegiados, la certificación de reproducción digital no se podía emitir. Tardó una semana en restablecerse el sistema y de esta manera expedirse dicha certificación.


A todo esto, debía explicar qué era lo que sucedía que una sociedad que se constituye en 24 horas venía demorando casi dos semanas.


Presentada por la plataforma TAD la certificación de reproducción digital del estatuto con firmas certificadas, quedó como último paso el pago de la tasa de constitución. Aquí no hubo problema alguno pero sí llamó la atención que ninguno de los medios de pago que ofrece el sistema se acredita en menos de 24 horas, así que esa inscripción en 24 horas que establece la ley 27.349 en su artículo 38 -por lo menos en la Provincia de Buenos Aires- es más una expresión de voluntad que un hecho. Como nota de color: la acreditación del pago con tarjeta de débito tardó más que lo que la página informaba.


La presentación de toda la documentación y acreditación del pago en la plataforma TAD se dió en los últimos días de la primera quincena de marzo, y pensamos que próximamente estaría todo terminado. Otra vez nos equivocamos.


Pandemia


19 de marzo de 2020, DNU 297/2020: Aislamiento social preventivo y obligatorio nacional, “las personas deberán permanecer en sus residencias habituales o en la residencia en que se encuentren a las 00:00 horas del día 20 de marzo de 2020 (...) Deberán abstenerse de concurrir a sus lugares de trabajo y no podrán desplazarse por rutas, vías y espacios públicos, todo ello con el fin de prevenir la circulación y el contagio del virus COVID-19 y la consiguiente afectación a la salud pública (...) Quienes se encuentren cumpliendo el aislamiento dispuesto en el artículo 1°, solo podrán realizar desplazamientos mínimos e indispensables para aprovisionarse de artículos de limpieza, medicamentos y alimentos.


Qué complicado, pareciera que ahora el mundo también atenta contra nuestra SAS. Gracias al aislamiento obligatorio se suspendió la tramitación del expediente inscriptorio de nuestra sociedad. Lo único positivo era que la pandemia y el aislamiento hicieron desaparecer la urgencia en iniciar la actividad de la sociedad porque inevitablemente esta no iba a poder operar en el contexto imperante.


El aislamiento nos confirmó que la elección del tipo social SAS fue correcta, el hecho de realizarse la inscripción a través de la plataforma TAD permitió que inmediatamente la Dirección Provincial de Personas Jurídicas pudo adaptar su metodología al trabajo remoto, aún antes de que esta restablezca la atención al público, nuestro expediente inscriptorio fue retomado. Por este motivo, con fecha 15 de abril llegan cinco correos electrónicos relativos a nuestro expediente: tres notificaciones de observaciones, y dos notificaciones de cancelación de observaciones. Otra vez algo curioso. Resultó ser que la observación era una sola, la cual por algún motivo la generaron, la cancelaron, la volvieron a generar, la cancelaron por segunda vez, y finalmente generaron definitivamente. Como se dice, la tercera es la vencida.


La observación consistía en que el domicilio de uno de los administradores que surgía del estatuto, requería una aclaración, ya que los datos que la plataforma TAD automáticamente importó de la base de datos de la AFIP no eran suficientes para la Dirección Provincial de Personas Jurídicas. Resolver esto en circunstancias ordinarias no hubiese presentado mayores inconvenientes, se realiza a través de una declaración jurada con firma certificada y su posterior certificación de reproducción digital, la cual se debe presentar a través de la plataforma TAD. Pero para nosotros existía un obstáculo insalvable, los escribanos no estaban alcanzados por las excepciones al aislamiento obligatorio, y entonces no podría certificarse la firma hasta que se levante el aislamiento o se los declare esenciales.


Recién el 19 de junio pudo el administrador firmar la declaración jurada requerida, se tardó unos días más en obtener la certificación de reproducción digital e inmediatamente fue ingresada al expediente.


Teóricamente ya no quedaba obstáculo para que culmine el expediente con la inscripción de nuestra SAS, pero aún así algo extraño sucedía porque nuestro expediente no tenía movimiento alguno. Lo único que figuraban eran nuestras tomas de vista sin suspensión. Supusimos que esto tendría algo que ver con el endurecimiento del aislamiento que se decretó desde el 1° de julio y decidimos esperar.


La ansiada inscripción


Pasado el 17 de julio, vencida la prórroga del aislamiento, las nuevas medidas sanitarias dictadas fueron de un tenor más laxo y permitían el restablecimiento de varias actividades profesionales, dándonos esperanzas de que finalmente se resolvería nuestra inscripción.


Pero otra vez resultamos equivocados. Transcurrían los últimos días de julio y el expediente seguía paralizado, el último movimiento era nuestra presentación subsanando la observación. Tan absurda era la demora ya que elevamos una consulta vía correo electrónico a la Dirección Provincial de Personas Jurídicas para que nos informen cual era el inconveniente. Contrariamente a lo que venía sucediendo, la respuesta no tardó en llegar: parece ser que el registrador a cargo de nuestro expediente digital no se había percatado de nuestra presentación de la subsanación, seguía esperándola y por ello no se movía el expediente.


Dos días después del intercambio de correos electrónicos con la Dirección Provincial de Personas Jurídicas, a casi 150 días desde que se firmó el estatuto, me llegó la bendita notificación: un PDF con una constancia de inscripción, luego de tantos contratiempos, nuestra SAS estaba inscripta. Era el 31 de mayo.


Corolario


A pesar de todo lo que sucedió, puedo decir que constituir una SAS mediante la plataforma TAD es algo sencillo, en nuestro caso particular diría que se alinearon los planetas para que sea una inscripción accidentada. Pero estoy convencido de que la mayoría de las SAS pudieron ser constituidas, quizás no en las 24 horas que establece la ley, pero sí en 48 o 72 horas, lo que comparado a las demoras que implica la inscripción de una SA o una SRL sigue siendo un tiempo excelente.


Por último, si tenés que constituir o asesorar en la constitución de una SAS con estatuto modelo, no tengas miedo, anímate. En el peor de los casos solo tendrás que esperar un poco.


Abg. Agustín Ardizzone